El frío de estos días vuelve a poner sobre la mesa una realidad dura, triste y muchas veces
ignorada: la de cientos de perritos en situación de calle, animalitos que enfrentan el hambre,
el abandono, las bajas temperaturas y la indiferencia de una sociedad que todavía tiene una
deuda pendiente con la tenencia responsable de mascotas.
En distintos sectores de Ovalle es común ver a perros buscando refugio, alimento o
simplemente una mano cariñosa que les devuelva algo de dignidad. Muchos de ellos alguna
vez tuvieron un hogar, pero fueron abandonados a su suerte. Otros nacieron en la calle,
producto de la falta de esterilización y del poco compromiso de algunos dueños que no
dimensionan las consecuencias de no cuidar adecuadamente a sus animales.
La Ley de Tenencia Responsable de Mascotas, conocida también como “Ley Cholito”,
establece obligaciones claras para quienes tienen animales de compañía. Sin embargo, la
pregunta sigue abierta: ¿se está cumpliendo realmente? Porque no basta con que exista una
ley si no hay educación, fiscalización, conciencia y compromiso ciudadano. Tener una
mascota no es un juego, no es una moda y no puede depender del entusiasmo de un
momento. Es una responsabilidad de años, que implica alimentación, cuidados veterinarios,
identificación, esterilización, cariño y protección.
En este sentido, el llamado es claro: esterilizar es un acto de amor y también de
responsabilidad social. Evita camadas no deseadas, reduce el abandono y ayuda a controlar
una problemática que crece silenciosamente en nuestras calles. Cada perrito que nace sin un
hogar seguro queda expuesto al frío, a las enfermedades, a los accidentes y al maltrato.
Y frente a esta realidad nace también una pregunta profunda: ¿comprar o adoptar? Adoptar
no solo cambia la vida de un animalito abandonado; también transforma el corazón de una
familia. Hay muchos perros esperando una segunda oportunidad, esperando conocer el
cariño, una cama tibia, un plato de comida y una familia que no los vuelva a soltar.
Hoy, en el matinal de Radio Alondra, conversamos sobre estos temas con Kelsa Torres,
representante de Cachupines sin Hogar de Ovalle, agrupación que día a día enfrenta esta
cruda realidad, rescatando, cuidando y visibilizando a perritos que han sido olvidados. Su
labor es una muestra de amor, pero también un llamado urgente a que la comunidad no
mire hacia el lado.
Porque la solución no depende solo de las agrupaciones animalistas. Depende de todos: de
las autoridades, de los municipios, de los vecinos, de quienes tienen mascotas y de quienes
están pensando en tener una. La invitación es a cuidar, esterilizar, adoptar y denunciar el
abandono. Porque detrás de cada perrito en la calle hay una historia de sufrimiento, pero
también puede haber una nueva oportunidad si como sociedad decidimos actuar con más
humanidad.

