Cuando Chile estableció en 1931 la Denominación de Origen del pisco —la
primera de América— no solo se trazó un hito jurídico para proteger al destilado
nacional. Ese mismo año, en pleno impacto de la Gran Depresión, también nació
la Cooperativa Control Pisquero, una organización creada por pequeños
productores del Valle del Elqui que terminaría transformándose en una de las
estructuras agrícolas más influyentes de la historia del norte chico.
A casi un siglo de su fundación, la cooperativa no solo sigue vigente: actualmente
agrupa a más de 400 productores de uva pisquera y es la base productiva detrás
del pisco más vendido del país. Su historia está directamente ligada a la
supervivencia, profesionalización y expansión de una industria que hoy representa
parte importante de la identidad económica y cultural de las regiones de Atacama
y Coquimbo.
La creación de Control Pisquero respondió a una necesidad urgente. A comienzos
de la década de 1930, la atomización de pequeños agricultores y la caída
económica mundial amenazaban con hacer desaparecer gran parte de la
producción pisquera del norte chileno. Frente a ese escenario, nueve productores
impulsaron un modelo asociativo inédito para la época: la “Embotellación Única”.
La iniciativa permitió ordenar una industria que hasta entonces operaba de forma
dispersa y con estándares irregulares. Bajo el alero de la cooperativa, los
productores lograron fijar precios, profesionalizar procesos y establecer criterios
comunes de calidad, generando una estructura capaz de resistir las crisis
económicas y competir a escala nacional.
Con el paso de las décadas, esa organización cooperativa se consolidó como uno
de los pilares productivos más importantes de los valles pisqueros, extendiendo su
influencia desde Huasco y Elqui hasta Limarí y Choapa.
El 2005 la Cooperativa se fusionó con CCU y formaron la Compañía Pisquera de
Chile, entidad que se encarga de producir y vender el pisco, hecho con la uva de
los productores de la Cooperativa.
El patrimonio humano detrás del pisco
Para Mauricio Stay Urquieta, presidente de la Cooperativa Control Pisquero, el
valor de la institución trasciende lo económico.
“La Cooperativa Control Pisquero es el patrimonio vivo de nuestra región.
Representamos a más de 400 productores de uva pisquera que han mantenido
esta tradición por generaciones. Nacimos el mismo año que la Denominación de
Origen y, mientras caminamos hacia nuestro centenario, reafirmamos que somos
el motor de una industria que protege la esencia de nuestra tierra”, señala.
La relevancia de la cooperativa no solo radica en su volumen productivo. Según
destacan desde la organización, su modelo permitió que cientos de pequeños
agricultores pudieran mantenerse activos en una industria históricamente
dominada por grandes actores comerciales.
Detrás de cada botella producida por la cooperativa existe una cadena agrícola
que sostiene empleo rural, tradición campesina y economías locales en distintos
territorios del norte chico.
La defensa del pisco como política de Estado
En el marco de la reciente conmemoración del Día del Pisco, Stay también planteó
la necesidad de fortalecer la defensa institucional del destilado chileno frente a
disputas internacionales, especialmente con Perú.
“Defender el pisco en Chile y en el mundo no es solo un tema comercial, es un
tema de soberanía frente a una historia que nosotros mismos fundamos en 1931 y
que hoy parece estar desprotegida ante la arremetida externa. Los productores de
uva pisquera son quienes mantienen vivo este patrimonio y defender el pisco
también es defenderlos a ellos”, afirma.
El dirigente sostiene que actualmente existe una asimetría en la protección
comercial del producto entre ambos países.
“Perú, por una política de Estado, no permite el ingreso de pisco chileno. Pero en
Chile sí dejamos entrar destilado peruano. Incluso tenemos programas de
televisión auspiciados con pisco peruano y restaurantes que preparan pisco sour
con productos peruanos. Eso no es defender nuestra Denominación de Origen”,
cuestiona.
A juicio de Stay, la industria requiere una estrategia nacional más robusta para
resguardar la identidad del pisco chileno en mercados internacionales y fortalecer
la protección de la Denominación de Origen creada hace 95 años.
“Se requiere un mayor compromiso y una política de Estado firme en la protección
y defensa del pisco chileno”, concluye.
En momentos en que la industria se acerca a su centenario, la Cooperativa
Control Pisquero sigue ocupando un lugar central en la historia del destilado
nacional, una organización nacida en la crisis económica de 1931 que terminó
convirtiéndose en uno de los principales sostenes del pisco chileno.

