Cuando las lluvias han cesado y la emergencia comienza lentamente a desaparecer de los grandes titulares, un verdadero ejército de jóvenes solidarios continúa recorriendo la Región de Coquimbo, demostrando que el compromiso con quienes más sufren no termina cuando mejora el tiempo.
Son jóvenes que han dejado de lado muchas horas de descanso, estudios, trabajo y vida familiar para ponerse al servicio de las comunidades afectadas por el temporal. Mientras gran parte de la población intenta recuperar la normalidad, ellos siguen desplegados en distintos puntos de la región, llegando hasta viviendas, poblaciones y sectores rurales donde todavía existen familias que necesitan ayuda urgente.
Su colaboración no se ha limitado solamente a la entrega de ropa, alimentos no perecibles y juguetes para los niños. Estos voluntarios también han trabajado pala en mano, retirando barro desde las viviendas, limpiando calles, despejando accesos y abriendo caminos para permitir el ingreso de ayuda a lugares que quedaron seriamente afectados por las precipitaciones.
Se trata de una labor silenciosa, sacrificada y profundamente humana, que refleja el verdadero rostro de la juventud regional: jóvenes capaces de organizarse, conmoverse ante el dolor ajeno y actuar de manera concreta cuando una familia necesita levantarse nuevamente.
En este gran despliegue solidario ha sido fundamental el respaldo de Rotary Club La Serena y Rotary Club Ovalle, instituciones que han apoyado las diferentes acciones desarrolladas en terreno, permitiendo ampliar la cobertura y llegar con ayuda a un mayor número de personas.
También destaca el trabajo de Juventud Voluntaria, organización liderada por Wilson Pizarro, Bruno Sandoval e Ignacia Paz, quienes han encabezado diversas campañas y operativos para reunir ayuda, coordinar a los voluntarios y responder directamente a las necesidades de las familias damnificadas.
De igual manera, merece un especial reconocimiento la labor realizada por la Red de Apoyo Cuarta Región, liderada por Carlos Araya Guerra y Gabriela Cruz, quienes han desarrollado un activo trabajo junto a diferentes instituciones, organizaciones y colaboradores, articulando esfuerzos para llegar de manera efectiva a quienes más lo necesitan.
La emergencia climática ha disminuido, pero sus consecuencias todavía están presentes. Existen familias que perdieron parte importante de sus pertenencias, viviendas que continúan con daños y comunidades que requieren apoyo para completar una recuperación que podría tardar semanas o incluso meses.
Por esta razón, el llamado es a no olvidar. La solidaridad continúa siendo necesaria y cualquier aporte, por pequeño que parezca, puede marcar una enorme diferencia para una familia afectada.
Quienes deseen colaborar, realizar donaciones o sumarse a las acciones de voluntariado pueden comunicarse a los teléfonos +56 9 7122 5507 y +56 9 6486 8155.
Porque cuando las cámaras se retiran y la lluvia deja de caer, son estos jóvenes los que permanecen en terreno. Con sus manos, su esfuerzo y su enorme corazón, están demostrando que la Región de Coquimbo se levanta unida y que la solidaridad sigue siendo una de las fuerzas más poderosas para enfrentar la adversidad.

