Con la llegada del mes de junio, también comienza a acercarse una fecha cargada de
emociones, recuerdos y sentimientos profundos: el Día del Padre.
Si bien en Chile el Día Nacional del Padre está establecido cada 19 de junio, este año la
celebración se trasladará al domingo 21, tal como ocurre habitualmente con otras fechas
familiares, adaptándose al calendario comercial y permitiendo que muchas familias puedan
reunirse durante el fin de semana.
Pero más allá de los regalos, de las promociones o de las compras de último minuto, esta
fecha debiera ser, ante todo, una oportunidad para detenernos un momento, mirar a nuestros
padres a los ojos y decirles cuánto los queremos, cuánto valoramos su esfuerzo, su apoyo,
su protección y todo lo que muchas veces entregaron en silencio por sus hijos y sus
familias.
El Día del Padre no solo debe ser una jornada para envolver un presente, sino también para
entregar un abrazo, una llamada, una visita, una conversación pendiente o un simple
“gracias, papá”. Porque a veces el regalo más importante no cuesta dinero: se llama tiempo,
se llama cariño, se llama presencia.
También es una fecha para pensar en aquellos padres adultos mayores que hoy viven en
residencias, hogares o establecimientos de larga estadía, y que muchas veces, aunque suene
duro decirlo, han sido dejados allí por sus propios hijos, no siempre por necesidad, sino
también por comodidad, por olvido o por falta de tiempo. Ellos también esperan una visita,
una palabra, una mano tomada con cariño, un gesto que les recuerde que siguen siendo
importantes.
Es también un día para escuchar a ese padre que ya está viejito, que quizás vive en una
pieza al fondo de la casa, que camina más lento, que habla más pausado, pero que guarda
en su memoria tantas historias de vida, tantos sacrificios, tantos consejos y tantos
momentos que merecen ser escuchados antes de que sea demasiado tarde.
Muchos seguramente irán al cementerio a dejar una flor, una oración o una lágrima por el
padre que ya partió. Y está bien recordar con amor a quienes ya no están. Pero la invitación
más profunda es a aprovecharlos mientras están vivos, mientras todavía pueden recibir un
abrazo, mientras todavía pueden escuchar un “te quiero”, mientras todavía podemos
sentarnos a su lado y compartir un momento.
A veces, un simple llamado telefónico puede hacer la diferencia. Una visita breve puede
alegrar una semana completa. Un abrazo sincero puede sanar silencios de años.
En este mes de junio, desde Radio Alondra queremos invitar a nuestra comunidad a vivir el
Día del Padre con más corazón que consumo, con más presencia que regalos, con más
gratitud que formalidades. Porque los padres también necesitan cariño, también necesitan
ser escuchados, también necesitan sentirse amados.
Es un mensaje de sus amigos de Radio Alondra, 90.7 FM, identidad y estilo.

