Aunque la Roja de todos no estará presente en la próxima Copa del Mundo, en Chile ya se comenzó a vivir con entusiasmo el ambiente mundialero. Y uno de los fenómenos que ha logrado encender nuevamente la ilusión, la nostalgia y la conversación familiar es el tradicional álbum del Mundial.Durante este fin de semana, entre sábado y domingo, en distintas comunas del país se realizó lo que muchos ya han denominado como “el cambiazo”, una actividad que permite intercambiar láminas repetidas, completar páginas pendientes y compartir con otros fanáticos esta verdadera fiebre mundialera.Pero más allá del intercambio de figuritas, lo más llamativo ha sido el ambiente familiar que se genera en torno al álbum. Padres, madres, abuelos, niños y jóvenes se reúnen en plazas, espacios públicos y puntos de encuentro para buscar esa lámina que falta, revisar las repetidas y vivir un momento que mezcla juego, memoria y emoción.Para muchos adultos, completar el álbum del Mundial es volver por un rato a la infancia. Es recordar aquellos tiempos en que se juntaban monedas para comprar sobres, se cambiaban láminas en el colegio, en la calle o en la plaza, y cada figurita difícil se transformaba casi en un tesoro. Hoy, esos mismos padres vuelven a ser niños, pero esta vez acompañando a sus hijos, pegando láminas, ordenando selecciones e ilusionándose con completar el álbum.Ovalle también fue parte de esta actividad. El día sábado, la Plaza de Armas se convirtió en un punto de encuentro para decenas de familias que llegaron con sus álbumes, sus sobres y sus láminas repetidas para participar de esta jornada de intercambio. La actividad generó una gran cantidad de participantes y permitió que grandes y chicos compartieran en torno a una tradición que sigue plenamente vigente.Y en tiempos donde muchas veces los niños pasan largas horas frente a las pantallas, estas instancias adquieren un valor especial. El álbum del Mundial no solo permite conocer jugadores, países, banderas y selecciones; también fomenta la conversación, la paciencia, la memoria, la organización y, sobre todo, el encuentro cara a cara.Así, aunque Chile no estará en la cita mundialista, el espíritu del fútbol ya se siente en las calles, en los hogares y también en nuestra ciudad de Ovalle. Porque el álbum del Mundial sigue teniendo esa magia única: unir generaciones, despertar recuerdos y demostrar que, a veces, una simple lámina puede convertirse en una hermosa excusa para compartir en familia.

