La columna del profe Gerardo
En el fútbol chileno nunca se sabe cuándo termina realmente el partido.
El caso de San Marcos de Arica es el mejor ejemplo. Que el club tenga desórdenes administrativos es un hecho que se sabe desde el año pasado. Que eso debe sancionarse, también.
El problema no es el fondo. Es el tiempo y la forma.
La ANFP lo sabe todo. Tiene todos los balances, todas las declaraciones juradas de todos los clubes desde el primer día. Si hay un error grave, lo ve en marzo, no en agosto.
Entonces, ¿por qué espera? ¿Por qué deja que el campeonato avance, que los equipos se jueguen la vida en la cancha, y recién cuando ya hay clubes con la soga al cuello, sin ninguna salvación deportiva, aparece la denuncia?
Esa manera de actuar es la que deja espacio para la especulación. Siempre parece que le están tirando un salvavidas a alguien.
Probablemente la ANFP tenga la razón en este caso. Probablemente Arica debe ser sancionado. Pero al actuar tarde, de forma tan oportuna para otros, mata su propia credibilidad.
Y así, mientras San Marcos prepara su defensa, otros se frotan las manos esperando en el escritorio lo que no pudieron ganar en la cancha.
Otra vez, el fútbol chileno se define fuera de la cancha. Y otra vez, la ANFP deja mucho que desear.
Foto :Pagina oficial San Marcos de Arica (Facebook)

