{"id":608,"date":"2026-07-01T15:56:23","date_gmt":"2026-07-01T19:56:23","guid":{"rendered":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/?p=608"},"modified":"2026-07-01T15:56:23","modified_gmt":"2026-07-01T19:56:23","slug":"guatero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/sociedad\/guatero\/","title":{"rendered":"Guatero"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Ovalle de anta\u00f1o, cuando el invierno se dejaba caer con ese fr\u00edo seco que se met\u00eda por las rendijas de las puertas, por las ventanas antiguas y hasta por debajo de las frazadas, hab\u00eda un peque\u00f1o compa\u00f1ero que esperaba silencioso en muchas casas: el guatero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era una simple bolsa de goma, muchas veces de color rojo, caf\u00e9 o azul oscuro, que se llenaba con agua caliente desde la tetera reci\u00e9n hervida. Hab\u00eda que hacerlo con cuidado, apretarlo un poquito para sacar el aire, cerrarlo bien y envolverlo en una toalla o en una funda tejida por la mam\u00e1, la abuela o alguna t\u00eda habilidosa. Despu\u00e9s ven\u00eda el momento m\u00e1s esperado: meterlo entre las s\u00e1banas antes de acostarse, para que la cama no recibiera a nadie con ese fr\u00edo que parec\u00eda de piedra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En muchos hogares ovallinos, el guatero era casi un integrante m\u00e1s de la familia. Estaba el guatero de los ni\u00f1os, el de los abuelos, el que ya ten\u00eda sus a\u00f1os de uso, el que se guardaba en el cl\u00f3set durante el verano y volv\u00eda a aparecer cuando las noches de junio y julio comenzaban a ponerse largas y heladas. A veces hab\u00eda peleas cari\u00f1osas por qui\u00e9n se quedaba con el m\u00e1s calentito, o qui\u00e9n lo pon\u00eda primero a los pies de la cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s lleg\u00f3 la modernidad. Aparecieron los escaldasonos, esas frazadas el\u00e9ctricas que promet\u00edan una cama tibia de punta a punta, con temperatura pareja y sin tener que levantarse a calentar agua. Para muchos fue una maravilla; para otros, un aparato al que hab\u00eda que mirar con respeto, porque siempre hubo quienes los encontraron peligrosos o prefer\u00edan no confiarle el sue\u00f1o a un cable enchufado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el guatero, testarudo y noble, se neg\u00f3 a desaparecer. Cambi\u00f3 de ropa, eso s\u00ed. Hoy los venden cubiertos con polar, suaves, de colores, con dise\u00f1os infantiles, con fundas elegantes o peludas. Ya no son siempre esas bolsas de goma desnuda que se escond\u00edan bajo una toalla vieja, pero siguen cumpliendo el mismo oficio: entregar calor, compa\u00f1\u00eda y un peque\u00f1o consuelo en medio del invierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque el guatero no solo calentaba la cama. Tambi\u00e9n calentaba los recuerdos. Nos llevaba a esas noches en que la mam\u00e1 dec\u00eda \u201cacu\u00e9state luego que ya te puse el guatero\u201d, a las casas donde el vapor de la tetera anunciaba la hora de dormir, a los inviernos en que no hab\u00eda tanta tecnolog\u00eda, pero s\u00ed hab\u00eda gestos simples, llenos de cari\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y usted, \u00bfrecuerda el guatero de su casa? \u00bfRecuerda qui\u00e9n lo llenaba, d\u00f3nde lo guardaban, cu\u00e1ntos hab\u00eda en la familia? Quiz\u00e1s hoy, en alguna noche fr\u00eda de Ovalle, todav\u00eda haya alguien que antes de dormir abrace un guatero tibio, como quien abraza un pedacito de infancia que se resiste a irse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Ovalle de anta\u00f1o, cuando el invierno se dejaba caer con ese fr\u00edo seco que se met\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":609,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-608","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=608"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/608\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":610,"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/608\/revisions\/610"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/609"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alondrafm.cl\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}